20 octubre 2006

Algo de mí sobre algo de Caparrós

Y claro, uno deja pasar el tiempo y las cosas se enfrían, ¿no?
En fin, de lo que hablo es del comentario que dejó Pablo Contursi a la entrada Algo de Caparrós. Podría contestar en esa entrada pero prefiero hacerlo acá. No creo que Caparrós esté diciendo lo que Pablo interpreta. Lo que a mi entender dice (y es una de las razones por las que puse ese texto, pese a que a mí tampoco me cae muy muy simpático Caparrós) es que no nos tenemos que olvidar que quienes estaban acá eran tan seres humanos como los que vinieron de allá y, por eso, eran tan ángeles y tan demonios como los europeos. O sea, no hay que olvidarse que la conquista de México fue posible porque los españoles contaron con el apoyo de los pueblos oprimidos por los aztecas, que eran tan terribles como cualquier otro imperio de Eurasia, y que los incas no se diferenciaban mucho de los faraones egipcios o de los emperadores chinos en el manejo de sus súbditos y dominios. Y que los otros pueblos menos sofisticados (como para no focalizarse en estos dos casos particulares y notables) guerreaban con otros pueblos, vecinos o no. Esto es importante de recordar, si no uno tiene que leer cosas absurdas como la que una vez me topé en el periódico gratuito Metro que se distribuía en los subtes de Buenos Aires hace unos años, en las que un dirigente indígena muy suelto de cuerpo y sin que le temblara una pluma (je je) afirmaba que antes de la llegada de los españoles en América no había guerras y que las armas sólo las usaban para cazar, no sin antes pedirle perdón al Espíritu Ancestral del Hermano Animal (o algo así de cursi). ¡Por favor!
Esto no es ni ahí una disculpa a las atrocidades que se cometieron en la conquista de América. Existieron, fueron muchas y continúan. Porque las atrocidades no las cometieron "los españoles" sino el sistema capitalista que estaba naciendo (ok, ok, eran españoles ? e ingleses, franceses, holandeses y portugueses ? quienes ejecutaban las atrocidades sobre los indígenas, pero era la lógica capitalista la que imponía el ritmo y el modo de la atrocidad). Y el mismo sistema capitalista es el que sigue creando desigualdades y exclusiones.
Lo que Caparrós dice (o lo que yo creo que Caparrós dice) es que no debería tener sentido la ascendencia del excluido, es excluido y ya. ¿Se entiende? ¡Qué carajo importa si el abuelo de alguien era wichi, español, zulú o polaco! ¡Lo que importa es que la situación es injusta y el sistema capitalista es injusto!
Lo que Caparrós dice (o lo que yo creo que Caparrós dice) es que hay que dejar de seguir alimentando el mito del buen salvaje y de pedir una pureza étnico-histórica a quienes tienen abuelos de las culturas precolombinas. Esto hace que el pobre de origen amerindio no se una con el pobre de origen europeo o mestizo para reclamar condiciones dignas de vida.
Lo que Caparrós dice (o lo que yo creo que Caparrós dice) es que, en última instancia, al pedirle a las personas de ascendencia amerindia que se comporten como se comportaban sus antepasados lo que uno está haciendo es incentivar la exclusión, el ghetto, además de apoyar la noción primera que llevó a la marginación y el exterminio, es decir, que son culturas primitivas, estancadas en escalones de la escalera del Progreso que están por debajo de la cultura occidental y cristiana.
¿Se entiende?

En fin, creo que hay más cosas que debería decir pero ahora no las recuerdo.