27 julio 2011

Votar en blanco es votar en amarillo

No voy a ser muy original al decir que en un balotaje el voto en blanco o impugnado termina equivaliendo a votar al candidato que menos te gusta.
O sea, ninguno de los dos candidatos te agrada y si la opción incluyese más candidatos a estos dos no los votarías. Bien, es respetable tu posición y probablemente es lo que hayas hecho en la primera vuelta, no votaste ni a uno ni a otro. Pero ahora sólo podés elegir entre uno y otro.
En teoría, al votar en blanco estarías diciendo "ni uno ni otro, ninguno me gusta", pero, en la práctica, lo que decís es "tanto me da quien gane, me conformo con lo que venga".
Ahora bien, con una mano en el corazón, ¿te conformás con lo que venga? ¿Tanto te da uno o el otro?
No sé, cada cual es cada cual y piensa lo que piensa, pero, me parece, que no te va a dar lo mismo uno que el otro, no te pueden desagradar ambos candidatos por igual, tiene que haber uno que te guste menos que el otro.
Yendo a lo concreto de la elección de este domingo en Capital, no votes en blanco. Y, si te interesa volver a recuperar el orgullo de vivir en esta ciudad, no votes en amarillo.
Más vale malo desconocido que pésimo recontrajunado.