29 noviembre 2011

The health and hapiness show VI

Sí, ladies and gentlemen, vuelve la sección favorita de este blog.
Bue, una de las secciones favoritas...
Tá bien, una de las secciones más frecuentes...
¿Lo dejamos en que es una de las secciones numeradas con el número más alto?
Gracias y sigamos con el asunto.

Hace unos días una de mis contactas de Facebook publicó este postercito vegano:


Y yo no tuve mejor idea que comentar "Tenés razón. Hay que comerse a ambos.", lo que generó una discusión bastante interesante sobre los pro y los contras del veganismo y, como suele suceder en estos casos, que finalmente no llegó a nada.
Pero, al menos, me permitió pensar una o dos cosas sobre el postercito en cuestión.
Para empezar, tomar en serio lo que yo dije como broma. Obviamente lo que sigue es una simplificación muuy simplificada, si quieren leer los conceptos que esbozo aquí con mayor profundidad compren (y luego lean) "Bueno para comer" de Marvin Harris:
Los occidentales no comemos perro porque "lo respetemos" (signifique lo que esto signifique) sino porque el perro es un animal útil para otras tareas y porque su crianza como fuente de carne es menos rentable que, digamos, la de una vaca o de una oveja. Es ineficaz criar carnívoros como fuente de carne porque, este..., para alimentarlo hay que darle carne --- carne que podríamos comer nosotros, ¿se entiende? Mientras que los rumiantes no sólo comen vegetales sino que comen lo que no podemos digerir de los vegetales. O sea, mientras se disponga de fuentes de carne "más baratas" no se comen perros, pero en las culturas donde no hay tanta posibilidad de acceder a carne de rumiantes, bue, el pichicho también va a parar a la olla, como ocurre en China y ocurrió en México en la época de los aztecas.
Lo curioso es que eligieran como imagen del animal comido no una vaca sino un cerdo. Digo, porque justamente el cerdo es un animal que está en la frontera de los rentables y los no rentables para comer: es omnívoro como los humanos y su sistema digestivo funciona bastante similar al de los humanos, es decir, básicamente come lo mismo que nosotros y si no fuera porque los podemos alimentar con sobras y basura (al igual que a los perros, dicho sea de paso) no lo criaríamos como ganado porque sería competencia.
Y de todos modos, algunas culturas que crían al cerdo como comida lo respetan dándole un status de mascota (lo mismo quienes crían al perro como comida), una cosa no quita a la otra. Incluso las mujeres de ciertas tribus de Melanesia y Nueva Guinea, tribus con una enorme afición a la carne de cerdo, llegan a amamantar con su propia leche a los cochinitos que quedan huérfanos, se preocupan como se preocuparían por sus hijos si enferman, los cargan a upa, los miman... y cuando llega el momento se los comen.
Entonces, la tremenda dicotomía del póster ya comienza a hacer agua porque, sí, se puede respetar a un animal y después comérselo.
También es curioso que eligieran los dos únicos animales (al menos los dos únicos que recuerdo) que tienen un nombre distinto según si son salvajes o domésticos: lobo/perro y jabalí/cerdo. Desconozco si la domesticación y la modificación de aspecto tuvo algún efecto en el cerdo, pero sé que los perros de raza (como el hermoso pichicho de la foto) tienen serios problemas a causa de la endogamia forzada. ¿No considerarán los autores de este póster una crueldad condenar a unos pobres lobos a trastornos genéticos sólo por el goce estético y el utilitarismo humano?
Y, si vamos al caso, a esos lobos que transformamos en perros para que nos ayuden a cazar y cuidar el ganado fueron, son, y seguirán siendo, animales carnívoros. ¿No es un contrasentido que un vegano elija a un depredador para manipularnos con un golpe bajo? Sí, es posible que un vegano obligue a su perro a seguir su dieta (al fin y al cabo la gente hace cada cosa loca con su mascota y los perros con tal de comer embuchan cualquier cosa), pero, ¿no es una crueldad cambiarle la naturaleza alimenticia a un animal sólo porque contradicen tus convicciones personales?

Aparte, ya desde el lado más semiótico, arriba tenemos una linda foto a colores de un lindo perro y abajo tenemos una foto en blanco y negro de unos chanchos hacinados detrás de un alambrado. ¿Qué pasaría si la foto de los chanchos fuese a colores y los bichos estuvieran felices en un chiquero amplio y con buena comida? Ni que decir si la foto del perro fuese blanco y negro y este estuviera medio sarnoso y en una perrera.
O sea, el póster está diseñado para manipularnos, no somos neutrales, no nos permite decir, como diríamos si se diera el caso de la foto de los chanchos felices, que "los respetamos y los comemos".
Es más, ya que estamos reemplazando fotos, pongamos la de un bebé sonriente y rubicundo en lugar de la del perro, pongamos la foto de un fetito en una bandeja con instrumental quirúrgico en lugar de la de los chanchos, modifiquemos ligeramente el título para que diga "Respetar a unos y ¿asesinar a otros?" y voilá, el perfecto afiche de una organización antiabortista.
Y he ahí el quid de la cuestión, que el póster plantea una falsa dicotomía a partir de un dogma religioso (ya sea la santidad de la vida del embrión humano como la santidad de la vida del ganado) y no ofrece una solución real al problema ético y social al que se refiere: los abortos se hacen sin importar si es en forma legal o ilegal y los humanos debemos comer animales. Y, del mismo modo que en el caso de la legalización del aborto (donde se busca crear las condiciones legales y sanitarias para que baje la mortalidad femenina por abortos mal hechos), lo que se debe hacer es buscar optimizar las condiciones en las que se faenan los animales para consumo alimenticio.
Porque el problema ético está en la escala industrial que se faena en el mundo moderno y en que los humanos nos dejamos llevar por nuestros instintos de elegir la carne como alimento preferido. Si se creasen mataderos menos crueles y se educara para controlar el consumo de carne y lograr una dieta omnívora sana, las cosas serían diferentes.

Y si hablamos de especismo, ¿qué más especismo que apoyar un tipo de dieta que implica comer y cocinar seres que aún no han muerto (porque los vegetales siguen vivos cuando los cocinamos, como cualquiera que haya puesto una papa con escarbadientes en una taza ha podido comprobar)? Eso es crueldad y no matar un animal para después comernos su cadáver.

En fin, quería escribir más pero ya me cansé.