04 marzo 2009

No sé si reír o llorar

Si normalmente mi vida está llena de momentos ambivalentes y casi todo es "sí, pero...", en estos días llegó a un nivel bastante desconcertante.
Porque acaba de aparecer el primer libro en papel que lleva mi nombre en la tapa y eso debería ser motivo de alegría. Al fin y al cabo, ¿qué otra cosa puede querer un escritor?
Pero... para empezar, es un libro por encargo, no algo que surgió de cero de mi cabeza, y no es un libro de literatura sino un ensayo. Lo que no sería nada grave y aún motivo de alharaca. El problema pasa porque el tema del libro es el conde de Saint Germain y el título — ¡arghhh! — es Metafísica según las enseñanzas del conde de Saint Germain.
¡No me peguen, no me peguen, soy Gior..., bue, no soy Giordano, pero igual no me peguen!
la tapa horrible del libroDel título no me hago cargo, lo puso la editorial — el mío era Saint Germain: Hombre maravilloso y Maestro Ascendido y tenía más que ver con el contenido del libro, pero, por supuesto, era mucho menos vendedor.
Curiosamente, una de las tesis principales del libro es que el auténtico conde de Saint Germain jamás dejó enseñanzas y, mucho menos, metafísicas, que ninguno de los libros que se le adjudican fue escrito por el tipo y que estos libros, aparte de pedorros, están en flagrante contradicción con todo lo que se sabe del tipo este.
Porque la cosa es así: en el siglo XVIII apareció un tipo misterioso que se hacía llamar así, un charlatán folletinesco en la onda Casanova — de hecho, fueron conocidos y rivales y Saint Germain aparece varias veces mencionado en las memorias de Casanova — que causó bastante impresión en Francia, al punto de que se lo empezó a usar como personaje literario.
Un siglo después los de la teosofía encuentran una de estas novelas, se creen que es verdad y la cosa se empieza a pudrir. Pero el que la termina de embarrar es un tal Guy Ballard que dice que canaliza a Saint Germain y se arma un kiosquito esotérico-religioso con libros pésimamente escritos, programas de radio y demás. Curiosamente esto prende y aquí estamos.
La cosa es que cuando empecé a escribir el libro pensaba sacarlo con otro nombre, total era un trabajo y no algo hecho "de mí". Pero después fui entusiasmándome porque podía darle un punto de vista escéptico al tema y desasnar a más de un incauto al que le interesara saber sobre el conde este y los libros de mierda que se le adjudican.
Qué sé yo, el libro está muy bueno a pesar de unos recortes de edición con los que no estoy muy de acuerdo y unas tantas erratas que no estaban en mi original. Mayormente es un libro de divulgación histórica, en el que los lectores van a aprender sobre los movimientos independentistas húngaros, las intrigas políticas de la Guerra de los Siete Años, la masonería de la época y un salpicado de trivia sobre mitología europea y simbología alquímica. O sea, de metafísica poco y nada - encima los recortes de edición fueron cuando resumía (o intentaba hacerlo, ya que es imposible con el discurso demente de ellos) los libros de Guy Ballard -, y me intriga qué leerá aquel que compra el libro buscando esas paparruchadas new age. Ojalá sirva para desasnar, aunque lo cierto es que toda la información para demostrar que el Saint-Germain metafísico no tiene un pito que ver con el SG real, y que este era un vivillo mitómano que se reía de la credulidad de los franceses, está servida en internet, incluso en los sitios más charlatanes y convencidos, así que tal vez no sirva de nada contra la ceguera autoinducida.

En fin, eso.
Que el libro es bueno, ameno y aunque no tiene la virulencia escéptica y burlona de este blog no deja de dar palo y de reírse un poco de todo este absurdo.
Si quieren, pueden comprarlo aquí o aquí.

En las próximas entradas tal vez vaya subiendo (adaptadas para el tono del blog) las partes cercenadas, porque realmente la imbecilidad y la demencia de los libros de Guy Ballard y sus seguidores es imperdible.