03 noviembre 2008

Página 12 hace agua

Ayer el suplemento Radar de Página 12 publicó una nota de dos páginas promoviendo a las aguas sentimentales de Masaru Emoto. No es la primera vez que promocionan pseudociencias (ver La estupidez humana es infinita y Oh, oh... ¿estaré detectando una tendencia?), pero ya hacía rato que no lo hacían. Lo que más llama la atención es que se trata del mismo diario que publica uno de los mejores suplementos científicos del país y tal vez del mundo.
Pero lo que más me llama la atención es, nuevamente, que para escribir mi nota sobre Emoto (o la de Hellinger con respecto a la reciente promo del quía en La Nación) yo no hice una gran investigación periodística ni recurrí a fuentes ocultas, la información que demuestra que Emoto o Hellinger son unos charlatanes peligrosos está disponible a golpe de Google y Wikipedia (y el razonamiento que lo confirma está a un paso del sentido común que usé acá y acá), por lo que, a menos que el artículo de Radar tenga un interés gacetillero o evangélico, no puedo encontrarle un motivo válido al mismo.
Y eso que en el artículo se reconoce que Emoto no utiliza métodos científicos y que manipula sus resultados. No sé, me parece que un periodista serio no puede hacerse la sota como lo hace Soledad Barruti y seguir adelante como si nada. Y menos citar a Emoto diciendo cosas como esta:


Lo que yo estoy investigando gira en torno de preguntas como: ¿por qué existen los seres humanos?, ¿qué es la vida?, ¿qué es el agua? La ciencia no ha encontrado respuestas a ninguna de esas preguntas por el momento.


¿Qué la qué no encontró qué?
¿Cómo puede alguien medianamente conectado con la realidad no ver la imbecilidad y la prepotencia de esta frase?
Ni siquiera hay que molestarse en ir a Google o a la Wikipedia para saber que la ciencia hace rato que le ha encontrado respuestas a estas preguntas. Con recordar el Manual del Alumno Bonaerense alcanza y sobra.
Que las respuestas obtenidas no te gusten o que ignores que existen es otro tema, pero que la ciencia ha encontrado respuestas a esas preguntas es un hecho y afirmar lo contrario es ser un cararrota olímpico.

En fin, una vergüenza.