02 julio 2008

¡Qué amoroso!

Una entrada pequeña sobre algo que venía en un spam de los que mandan mis amigos de Pentarte, en el que me quieren vender cursitos que dicta un "Centro de Terapias Holísticas - Reencontrándote con la Pureza de tu Ser" llamado Akiluz (buen nombre para una casa de iluminación, dicho sea de paso). Que angelología, que radiestesia, que chamanismo, que runas, que tutti quanti. Todos arancelados (entre 150 y 200 pesos por mes) excepto uno, de Metafísica (con la imagen del Conde de Saint-Germain luciendo su bronceado californiano) que tiene como arancel una donación amorosa. Y me llamó la atención porque es uno de los tantos indicios de la hipocresía de los esotéricos. Porque bien podrían haber puesto A voluntad, A la gorra, Lo que quieras, fiera o cosas por el estilo, pero no, ponen donación amorosa y ya la cosa pasa a un plano más Puro y Espiritual, no es que estás pagando porque te cuenten un cuento, estás haciendo una donación y es una donación amorosa.
Bueno, eso, que me pareció muy significativa la manera que usan para denominar a una contribución voluntaria, especialmente cuando éste es el único curso que no tiene un arancel fijo. Digo, ha de ser un curso muy malo para que dejen a consideración de tu amorosidad lo que valen las 18 horas totales que dura. A menos, claro está, que esperen que tu amorosidad gatille más guita que los $150 que sacarían por un curso de esa duración y frecuencia. Porque la gente que es amorosa no es tacaña, ¿no?