05 febrero 2008

The health and happiness show IV

Sí, volví de vacaciones. Estuve unos días en Nono, en la provincia de Córdoba (¿debo decir "de Argentina"?) y allí encontré un volante de un restaurante vegetariano que, en su dorso, decía lo siguiente:


Clasificación de los alimentos
Una alimentación adecuada para el hombre en su camino espiritual.

De acuerdo con la filosofía yoguica los alimentos se dividen en tres categorías. Esta clasificación puede variar de acuerdo a problemas de salud, cambios de clima, edad, lugar donde se vive o actividad que se realiza.
a)Sáttvicos (sutiles, puros): son los alimentos buenos tanto para la mente como para el cuerpo, incluye todo tipo de cereales, legumbres, harinas, frutas frescas y secas, la mayoría de los vegetales, especias suaves, miel, infusiones, leche y sus derivados, sal (con moderación), medicamentos homeopáticos.
b) Rajásicos (mutativos, activos): son los alimentos buenos para el cuerpo y neutros para la mente o viceversa, incluye las especies fuertes, café, té, mate, cacao, gaseosas. etc.
c) Tamásicos (estáticos, inertes): son los alimentos dañinos para el cuerpo, o para la mente o para ambos, incluye la carne roja o blanca y sus sub productos, huevos, hongos, cebolla, ajo, cigarrillos, alcohol, alimentos rancios o en mal estado, drogas, remedios no prescritos por el médico. etc.


¿Por dónde empiezo?
¿Recordando la arbitraria clasificación zoológica china que menciona Borges en "El idioma analítico de John Wilkins" (en "Otras inquisiciones")?
Pero, bueno, es un folleto, tampoco pueden ponerse a explicar las razones para clasificar tal o cual alimento en tal o cual categoría.
Una búsqueda en internet no sólo no me ayudó mucho a entender el por qué de esta clasificación sino que me confundió aún más, ya que, por ejemplo, en el volante el ajo y la cebolla son tamásicos y acá son rajásicos. Lo único que me aclaró es que todos estos conceptos vienen del ayurveda, una práctica milenaria que se remonta a la época en la que apareció el primer disco de Duran Duran.
En fin, lo cierto es que ya este listado está sonando a charlataneria al cuadrado, ya que hace charlatanería de una charlatanería, mandando fruta (je je) y clasificando las cosas según se le ocurre, parece o supone. Porque el ajo y la cebolla dan mal aliento, así que han de ser malos para el organismo, ¿no? Y los hongos pueden ser venenosos, así que también son dañinos para el cuerpo.
Y los huevos son "menstruación de gallina" (como oí una vez decir a un vegetariano, sin tener idea de qué es la menstruación y qué es un huevo) y por eso malos. Pero, wait a minute, en el frente del volante dice que venden tartas en este restaurant... ¿no usan huevos para prepararlas? Hmmm...
¿No son infusiones el café, el té o el mate? Entonces, ¿son sáttvicos o rajásicos?
¿Las gaseosas son buenas para el cuerpo o la mente? ¿O será que venden gaseosas en el restaurant y no quieren que la filosofía yóguica se les meta en una fuente de ingresos?
Pero volvamos a los tamásicos, a los que vienen detrás de los vilipendiados bulbos y hongos. Sí, los alimentos rancios o en mal estado son (o fueron) alimentos, pero ¿son alimentos los cigarrillos, el alcohol, las drogas y los remedios no prescritos por el médico? Hmmm..., me parece que a alguien le hace falta un diccionario en casa.
Me quedo con el último, los "remedios no prescritos por el médico". Que sí, 100% de acuerdo, son nocivos para cuerpo y mente. Ahora compárenlo con el último alimento sáttvico (es decir, los más mejorcitos): "medicamentos homeopáticos".
Los pongo juntos, por si mi palabrerío los confunde y no notan la ironía: "medicamentos homeopáticos" y "remedios no prescritos por el médico". Los primeros son buenos, los segundos malos, según el panfleto.

En fin. Y finaliza con la siguiente cita de Baba (supongo que ha de ser el sai y no la saliva):


Siempre que sea posible los alimentos deben ser seleccionados entre los seres donde el desarrollo de la conciencia es comparativamente menor. Así si hay vegetales a disposición, los animales no deben ser sacrificados. Antes de matar un animal debe considerarse si es imprescindible exterminar esa vida para vivir con un cuerpo saludable".


Hmmm... ¿es imprescindible que yo mate un animal para vivir con un cuerpo saludable?
Y... sí, hay ciertos nutrientes imprescindibles que sólo los podemos asimilar por las carnes de animales muertos. Es el karma de ser un animal omnívoro el que cargamos los humanos y tenemos que matar para vivir.

Buen apetito.