16 enero 2008

¿Lo dejo sucio o lo esterilizo?

En la tele argentina uno puede ver, en la misma tanda e, incluso, uno inmediatamente detrás del otro, los comerciales de Ala y de Lysoform.
En uno nos dicen que todo chico tiene derecho a ensuciarse (y a ensuciarse de veras, revolcándose en el barro, metiéndose sapos en los bolsillos y saltando las tapias de terrenos baldíos, mientras realiza buenas obras, aprende valiosas lecciones de vida y vaga no vigilado por un mundo idílico); en el otro nos meten el pánico hacia los millones de gérmenes y bacterias que conviven con nosotros (y lástima que no encuentro en la web al comercial que tengo en la mente, uno en el que la madre, porque un rato antes había tosido sobre el tubo del teléfono, se lo saca de las manos a su hijita con una expresión de horror, repugnancia y premura, como si la pendeja estuviera a punto de tragarse una rata sidosa muerta y en avanzado estado de putrefacción, y lo rocía con desinfectante de arriba abajo).

¿Qué hago con mi hijo, señores?
¿Lo sumerjo en una cloaca para que sea un hombre de bien o lo meto en un autoclave y después en una burbuja aséptica, no sea cosa que lo agarre un virus y se me muera?