14 enero 2008

Me pareció escuchar a un lindo diablito

Bueno, empecemos con una grasada divertida



En YouTube hay muchos más temas con subtítulos graciosos de este esperpento alemán de los 70 llamado Dschinghis Khan.
Pero, más allá del kitsch y las carcajadas, no puedo dejar de acordarme de un sitio hiperultracatólico llamado Santuario, concretamente de las páginas de humor involuntario que produjeron con su investigación de mensajes satánicos subliminales en la música popular (sí, los que se escuchan si uno da vuelta la grabación).
Les recomiendo que comiencen con la entrada del año 2005, que es descacharrante y contiene perlitas como las que siguen:


Eh, che, la coima básica ganale, la coima de Estados Unidos...
La mujer me cohíbe ay... cojeme yo macho no soy... oye querida salí.
Soy un demonio soy ¡que poder! Ya vas a ver me vas a pedir vos...
Yo no quiero ser boba... frufruname venu
Elo no usa la parte que es humana. Elo llamalo. Elo matale con mi rayo mono.
Hoy Suly se dará para ese tema


¿Qué diferencia hay entre las tonterías que salen por querer entender frases castellanas en una canción en alemán y las de estos mensajes satánicos?
Que en las primeras hay alguien con sentido del humor y en las segundas hay fanáticos religiosos. Pero después es lo mismo: Pareidolia pura.



Y, para reforzar el concepto, dos versiones de subtítulos graciosos de Dschinghis Khan (el tema que le da el nombre a la banda). El primero es mucho más ingenioso que el segundo y la canción es de un kitsch border que da calambres, pero eso es lo de menos. Lo interesante es que, como pueden ver, se trata exactamente del mismo video y, sin embargo, en cada uno de ellos oímos lo que los subtítulos nos dicen (bue, en el primero más que en el segundo, lo que prueba que es más ingenioso).





O sea, eso. Pareidolia.