23 noviembre 2007

Corre el culo, ¿queres?

Ya que estamos en queja urbana, algo que me jode desde hace años, muchos años, desde que se cumplió mi deseo de que los asientos de los subtes deberían estar contra los bordes y no transversales, como estaban antes:
Todos aquellos que desparraman su culamenta en el asiento, abriendo las patas como si estuvieran a punto de tocar el bandoneón, ocupando más espacio del necesario, como si estuvieran en el living de su casa y no en un medio de transporte sobresaturado de pasajeros.
Y, pa' pior, encima te miran con cara de orto cuando les pedís que se corran un poquito y se apreten con el de al lado, así el medio espacio que tienen a cada lado de sus nalgas se convierte en uno entero y yo puedo sentarme.

Pero, claro, si pienso que hay gente que tira cosas en la calle teniendo un tacho de basura a medio metro, o que dobla las esquinas con el auto sin fijarse en los peatones que cruzan, o que dejan que su perro cague alegremente en las veredas, no sé por qué me extraño de esta falta de urbanidad transportil.

En fin, me estoy volviendo un viejo quejoso, lo que socialmente es peor visto que un joven quejoso, como solía ser cuando tenía más pelo.