22 octubre 2007

¿Qué ves cuando me ves?

El otro día, en el blog Magonia de Luis Alfonso Gámez, leo una entrada con un interesante ejemplo de pareidolia, o sea, eso que hace que uno vea conejitos en las nubes o caras en las manchas de humedad o vírgenes en las tostadas o cristos en las puertas o, como es el caso de esta foto, un papa en el fuego.

Ahora bien, yo en el fuego no veo a Juan Pablo II sino a Jim Carrey interpretando al conde Olaf en "Una serie de eventos desafortunados". A las pruebas me remito (las imágenes han sido espejadas para coincidir con la del fuego):


Bueno, sí los pelos no están en la posición correcta y el mentón y la barba son un poco más prominentes pero tampoco el papa coincide punto a punto con la llamarada y...
Está bien, ¿quieren que no sea el conde Olaf? No lo es, pero nadie me puede negar que es un tipo de perfil con una frente bastante amplia (para no decir que está perdiendo las chapas por adelante) y una melena alborotada por detrás.

¡Ey! ¡Güeitaminut mister posman! Que lo que se ve en el fuego es un ser vampírico, un engendro del infierno:

Mmmmm... esa cara me resulta conocida... sí, si uno le agrega unas alitas de murciélago en la espalda y lo dibuja un poco mejor tiene a... ¡Batfink!


El punto es, el tipo que sacó la foto vio al papa porque quiso ver al papa. Yo vi al conde Olaf, a un pelado con melena, al niño murciélago y a Batfink. Supongo que alguien podrá ver a Abelardo de Plaza Sésamo, o a Krishna, o a San Cristobal cruzando las aguas o a la tía Josefina sirviendo el té con scones.

Pero ya está, alguien dijo milagro y muy pronto tendremos estampitas del santo patrono del Alzheimer.

PD: Sí, el título es demasiado obvio. Debería haberle puesto "Sacando las papas del fuego", o "Sacando al papa del fuego". En fin, no se puede ser brillante las 24 horas del día (y mucho menos en las 24 de la noche).