24 octubre 2007

¡Por supuesto!

El domingo pasado salió en Página/12 un reportaje a Luis Rodríguez Felder, es decir, a quién va a ser ministro de cultura del gobierno de Macri.
Qué sé yo, que el tipo sea un perfecto desconocido cuyo únicos contactos con la cultura son tener una editorial de cocina y bricollage y estar casado con una pintora con muy buenas amistades me tiene sin cuidado, al fin y al cabo nada de eso le impide hacer una buena gestión.
Lo que me llamó la atención y motivó esta entrada es cómo comienza uno de los recuadros de la nota, llamado La vida canadiense. Pregunta el periodista y responde el futuro ministro:


–¿Usted es católico?
–Por supuesto.


¿Eh? ¿Cómo dice?
¿"Por supuesto"?
¿Por qué "por supuesto"?
Esa pregunta admite un montón de respuestas que no resultarían irritantes: "Sí", "No", "A veces", "¿Por qué pregunta?", "Eso a usted no le importa", "A mí sin mayonesa", no sé, cualquier cosa menos "por supuesto".
Y, sin embargo, el futuro ministro de cultura de la Ciudad de Buenos Aires contesta "Por supuesto", como si la pregunta fuera absurda y la respuesta obvia, como si el estado natural y normal del ser humano nacido en estas latitudes es ser católico, como que quien no es católico es un ser aberrante, una anomalía, una desviación de lo correcto.
El futuro ministro de cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
Por supuesto.
Por supuesto.
Por supuesto.

Sí que va a estar bueno Buenos Aires.
Por supuesto.