11 septiembre 2007

La hamaca embrujada: cosas que me olvidé mencionar

La explicación esotérica oficial de por qué la hamaca (¿o las hamacas?) se mueve(n) sola(s) es, como ya mencioné, el espíritu de un nene que se murió en los 80, cuando estaban poniendo cloacas en Firmat. Bien, pero me olvidé mencionar la otra explicación uyuyante que daban en el programa de Chiche Gelblung: Que donde hoy está la plaza funcionaba... (música de suspenso)... un... matadero...

Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuuuuuuuuu

Y si ya la idea de que las hamacas se muevan por obra y gracia de vacas fantasmas es bastante graciosa, mucho más graciosa era la insistencia del locutor al referirse al sitio como un cementerio de animales. Lo que es la pereza mental (y la desfachatez) de los periodistas, lugar común que encuentran lo agarran y no lo sueltan ni por putas. ¡Un matadero no es un cementerio! ¡Ni viceversa!

Ay, Stephen King, mirá lo que hiciste...

¡Y hay más!
Al parecer hay gente que se está llevando la "arena y agua del bebedero porque dicen que son curativos. Otros llevan a sus enfermos para que con la fe en la hamaca se alivien." (cito de aquí).

¿Fe en la hamaca?

¿Fe en la hamaca?

¿Fe en la HAMACA?

¡Guau!

Bah, si la fe mueve montañas, bien puede mover una hamaquita de morondanga.

En fin, me voy a la plaza, a ver si el tobogán se desliza solo.