21 julio 2005

¿Eso quiere decir que hay otra historia?

Esto me viene rondando en la cabeza desde el 83, cuando fue el tema de la película "Evita, quien quiera oir que oiga" (con Flavia Palmiero como Evita, ¡por favor!), pero últimamente se me redondeó como indignación racional y no como una molestia indefinida y animal, quizás porque lo han resucitado para un ciclo de revisionismo histórico a la moda. Son esos versitos estribillares que dicen "Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oir que oiga."

Bien, nunca esperé nada inteligente de Litto Nebbia ("¿Cómo podés esperar que un peronista piense?" me dice el gorilasaurio mientras espanta biplanos colgado del Empire State), pero esto es el colmo de la falacia mogoprogre. La cancioncilla nos dice el lugar común de que la historia la escriben los que ganan y luego nos instruye que hay "otra historia", la de los perdedores, obviamente, y que es la verdadera historia.

Bien, creámosle: la versión de los vencidos de la historia es la verdadera historia. O sea, la verdadera historia de la Segunda Guerra Mundial no es la de quienes ganaron la contienda sino la de quienes la perdieron. Es decir, los Nazis tienen razón al afirmar que nunca hubo Holocausto y que todo es un invento del sionismo aliado a los yanquis. Lindo, ¿verdad?


Lo que pasa es que esta cancioncita es una muestra más de la estrechez mental de muchos que militan dentro de lo que se denominaría "pensamiento progre", que de progre tiene poco y de pensamiento menos. Es muy cómodo quedarse en el nivel del slogan y la frase biensonante, y muy bien sonante es decir "Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia" porque te pone del lado de los oprimidos, de los olvidados, de los sin historia.

¡Ah! ¡Ya nuestra alma se consuela! ¡Podemos quedarnos tranquilos! ¡No somos parte de los opresores, de los dueños del Poder, del Sistema! ¡Huija! ¡Moscato y puchero de caracú para todo el mundo!


Además, la canción se olvida de todas las veces en las que el peronismo ganó, porque según su lógica sería mentira, falsa historia, todo lo que los peronistas dicen de los días felices que vivieron bajo la protección del Líder. O sea, es verdadera historia la historia de días de opresión y fascismo que cuentan aquellos que se oponían al régimen ("Sí, sí, es así", exclama King Sauriong mientras cae con la rubia en su enorme mano). Claro, luego de la Revolución Libertadora los términos se invertirían y lo que era verdadero ahora era falso y viceversa, y con el correr de los años viceversa de la viceversa, y viceversa de la viceversa de la viceversa, hasta llegar a una confusión tan grande que ya nadie sabe nada (pero sospecha de que siempre le han mentido).


O sea, puro malabarismo dialéctico, en la que el enunciador, haciéndose el humilde y el menteabierta, dictamina que su punto de vista es el verdadero y el de los otros falso, mentira, vil engaño que responde a los intereses de la Metrópoli y que se nutre del pillaje de lo que nos queda de dignidad.


¡Por favor! ¡Son todos una mierda! ¡Y eso es la única Verdad!


 


(je je je je je)