10 junio 2003

Nadie me entiende

Me llama poderosamente la atención la capacidad de generar malentendidos que tengo cuando participo en foros de discusión por email. No es que no me pase en la vida real, pero como que en el ámbito de lo virtual es más notorio. Algo ha de haber en mi forma de escribir que hay gente que siente que yo, en vez de estar dando una opinión, estoy intentando imponerla autoritariamente. ¿Será que soy muy categórico al decir mis pensamientos? Tal vez, aunque, ¿paradójicamente?, si hay palabras que uso en demasía son "tal vez", "a lo mejor", "quizás", "probablemente". ¿Las usaré mal? No creo pero, quién te dice.
Bueno, en algún lado alguna vez escribí que "uno es lo que uno es más lo que los demás creen que uno es" (más lo que uno cree que uno es), y ese "yo en la percepción de otro" es incontrolable, ya lo sé, pero, ¡cómo fastidia!
¡Cómo fastidia que tergiversen tus palabras, tus opiniones, tus intenciones!
Y más cuando lo tergiversado llega a extremos del absurdo. Es una pena que no recuerde bien cómo fue la cosa, pero una vez en la lista Alfa-L alguien, por alguna razón que tampoco recuerdo, me decía que debería leer a Balzac y yo le contesté, con toda la honestidad que tengo, que a mí lamentablemente la literatura de los siglos XVIII y XIX no me atrae, que lo que no leí hasta ahora difícilmente lo fuera a leer, etcétera. Todo reconociéndolo como un error mío, como una falencia. Pues esta persona, encima mucho tiempo después y totalmente fuera de contexto, salió acusándome de denostar toda la literatura moderna, en especial las vanguardias, bla bla bla. En realidad, el argumento era más descabellado que esto, mi memoria lo ha racionalizado mucho, era un despatarre de insultos gratuitos que yo, como necio que soy, contesté airadamente (aunque con altura, porque después de la mala primera experiencia en la lista de Literatura aprendí a moderar mi lenguaje).
Pero, bueno, no es este episodio puntual lo que me interesa sino la repetición de episodios similares, en los que la gente entiende cualquier cosa. Algo he de hacer mal, sin duda.
Lo que es triste para alguien que es escritor y comunicólogo, ¿no?, el no poder comunicarse con claridad.

Hasta ahora no he recibido ningún signo de malinterpretación de mis escritos de ficción. Evidentemente es mi argumentación la que falla.

Lo curioso es que las mismas argumentaciones que despiertan iras en otros despiertan admiración.

¡Extraño insecto el ser humano!

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Encima, lo que dije esa vez sobre las literaturas del XVIII y XIX es mitad verdad mitad mentira. No sólo por tener al Marqués de Sade y a Sterne como escritores admirados, sino porque en realidad leo tanto a los escritores de esos siglos como los de otros. Quizás, eso sí, no me desvivo en tapar los huecos de lecturas de "clásicos" que tengo y, quizás, no soy consciente de estar leyendo "clásicos" mientras los leo (o sea, son libros, qué tanto ahí).
Sí, quizás es que leo sin esnobismo, sin esa mirada burguesa de lo "clásico" como algo sublime, refinado, la Estética y el Pensamiento en su Cúspide, etc., por sobre la decadencia y el pasatismo de lo contemporáneo.

Lo importante (si es que hay algo importante) es que uno lea lo que le gusta y lo que no, al carajo, será una porción de la cultura que se la perderá y nada más. Y lo mismo con la música, con la pintura, con el arte que sea.

O algo así.